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Abusos peligrosos Imprimir E-mail
Escrito por X. Arrieta   
Jueves, 13 de Julio de 2006 04:00
Algunas dietas y fórmulas para perder peso pueden ser perjudiciales para nuestra salud.

 

 

Entrados en fechas veraniegas todo el mundo piensa prácticamente en una cosa: lucir tipo. Ese es el principal motivo por el que miles de personas empiecen dietas muy bajas en calorías, una ingesta (en muchos casos) excesiva de líquidos, cómo no los famosos laxantes y diuréticos, gimnasios a reventar y por último todo ese bombardeo televisivo de pegatinas milagrosas y saunas que te dejan como una top model, por no hablar de la cirugía estética; pero, ¿realmente eso es bueno para la salud?

No sé por qué la sociedad de hoy en día vende que beber agua es sanísimo y hacen creer que adelgaza. Sí, claro, beber hasta cierta cantidad de agua es muy sano, te ayuda a eliminar toxinas, alivia el estreñimiento y evita que te deshidrates en épocas de mucho calor, pero ¿existe un límite? Y si existe ¿qué pasaría si lo superamos? ¿Y los laxantes? Los venden para “complementar la dieta” y no hablan de las consecuencias que puedes tener por consumirlos.

En primer lugar hay que desmentir ese bulo de que el laxante y el agua adelgaza, tanto si abusas de unos laxantes como si tomas exceso de agua o diuréticos, el cuerpo sufre una pérdida de iones (cloro, potasio…) vitales provocando graves consecuencias en nuestro organismo, tales como arritmias cardiacas, parálisis cerebrales, problemas renales, debilidad muscular, fatiga, hipotensión… Por ello la cantidad de líquidos diarios nunca debe sobrepasar los 3 litros, los diuréticos deben estar expresamente recetados por un médico y los laxantes deben de consultarse antes de usar.

El tema de los laxantes es muy común, de hecho mucha gente al mínimo “atasco” se toma uno como si fuera una golosina. El laxante en sí es una fibra que nuestro cuerpo es incapaz de digerir, por lo que va íntegra hasta el intestino. Allí, por la diferencia de concentración salina de la fibra con el cuerpo, va “sorbiendo” agua de nuestro organismo (ósmosis) por lo que favorece los movimientos peristálticos del intestino haciendo que ese “atasco” se elimine. Lo que se desconoce, por el abuso que se le da, son las consecuencias de usar tan a menudo dicho sistema de evacuación. A corto tiempo y con un abuso innecesario te puede producir desnutrición, perdiendo tejido muscular y no grasa (por lo que no adelgazas), anemias, edemas, además de la pérdida de iones ya nombrada. A la larga el intestino se hace vago, lo que te va a producir un estreñimiento crónico que difícilmente se va a poder solventar con otro laxante. Desde luego, la mejor medida contra el estreñimiento es la toma adecuada de agua, ejercicio físico y una dieta rica en fibra.

Por otro lado, y sin variar mucho el tema, están las ya citadas “fórmulas mágicas” de la tele. Una, dentro de toda la amplia gama, es la famosa sauna que te deja cuerpazo de sirena. En este anuncio te venden que perderás peso poniéndote un cacho de plástico que emite calor. ¡Claro que perderás peso! Una cosa que hay que tener muy clara es que el agua pesa, si nos deshidratamos perdemos peso, pero eso no significa que adelgacemos y mucho menos que sea sano; además, estad seguros que en cuanto bebáis unos cuantos vasitos de agua ya recuperaréis lo perdido. Cómo no tiene sus riesgos, estáis deshidratando el organismo. Si abusáis de ello podéis matar tejido y provocar daños irreversibles en órganos.

El sudor fundamentalmente es un mecanismo de nuestro cuerpo para mantener el calor corporal constante (somos homeotermos), ya que de lo contrario las proteínas del cuerpo se verían afectadas (se desnaturalizarían) no pudiendo ejercer sus funciones. A parte de eso, sirve para expulsar sustancias nocivas para el organismo.

Todo esto lleva a una única conclusión: el agua es buena y necesaria pero tanto su ingesta como su secreción debe de estar dentro de unos límites que debemos tener claro no sobrepasarlos.

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