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Escrito por Mónica Sánchez Matute
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Miércoles, 10 de Diciembre de 2008 11:00 |
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En esta ocasión te acercamos a Córdoba, España, donde encontrarás turismo rural y urbano en un mismo entorno.
IMPREGNADA DE DOS TURISMOS Lo primero que resaltas al acercarte a Córdoba es su turismo urbano, repleto de encanto. Nada más llegar palpas una grata sensación de bienestar por tratarse de una de las ciudades mejor señalizadas, además de lo adecuadamente habilitado de sus estaciones de transporte. Y es que no hay que olvidar que Córdoba gracias a la afluencia masiva de turistas y pernoctaciones se encuentra entre las primeras ciudades españolas nombradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. No menos atención prestas al turismo rural cuando te adentras en enclaves propios como el pueblo de Montoro: la hospitalidad, sencillez y alegría de sus habitantes contagian entusiasmo.
En la gran urbe Al igual que otros muchos curiosos que visitan esta destacada urbe, durante la estancia tienes tiempo suficiente para hacer un recorrido saboreando lo que mayoritariamente atrae más la atención. Ya bien sobrepasada la muralla que protege la ciudad desde tiempos remotos, el viajero intrépido percibe los olores característicos de una tierra andaluza portadora de un pasado espectacular e inquietante ante un mejor porvenir. Las teterías y tabernas tradicionales revisten la fragancia sublime de un saber estar de sus gentes. En comparación con otras épocas, la Mezquita-Catedral ha dejado de servir al turista como centro de recogimiento y devoción, convirtiéndose en instrumento visual de los visitantes. Un poco de historia Fundamental para conocer la historia de Córdoba es la Mezquita-Catedral. En sus 23.400 metros cuadrados de superficie se pueden contemplar vestigios del pasado romano, visigodo, musulmán y cristiano de la ciudad. Al introducirse uno en sus majestuosos espacios, rememoras que “la belleza al igual que la verdad y la bondad, es un antídoto contra el pesimismo, una invitación a gustar la vida…” El recuerdo romano te traslada al Alcázar de los Reyes Cristianos siendo antiguamente la de fortaleza su función principal. Compuesto por amplias albercas escalonadas con una exquisita vegetación de inspiración árabe. Durante la permanencia de los musulmanes, el Alcázar formaba parte del palacio Califal. A partir de 1492 se convierte en Cuartel General de las tropas de los Reyes Católicos. El espacio ajardinado constituye uno de sus grandes atractivos. Quedas maravillado/a con los Baños del Alcázar Califal que constituyen una buena muestra del inmenso patrimonio histórico-artístico de época Omeya de Córdoba, la antigua capital de al-Andalus. Un exponente de la arquitectura palaciega al servicio de emires y califas y un modelo que fue seguido por el arte hispano-musulmán a lo largo de los siglos. Existe una ilustración a base de maquetas y una proyección que recrean cómo fue este Baño Califal, ingredientes que ayudan a profundizar en la esencia del pasado. La Sinagoga es la única existente en Andalucía y una de las tres que se conservan en España. Construida en 1315, siguiendo el estilo mudéjar, estuvo en uso como tal hasta la expulsión de los judíos en 1492. A partir de entonces el templo cumple otras funciones, ermita de San Crispín del gremio de zapateros y parvulario en el siglo XIX. Declarado monumento nacional en 1885. Todo en la Casa Andalusí nos habla de la historia de Córdoba y de la fusión de culturas. Reúne una colección de monedas árabes y la maqueta de las primeras máquinas de fabricación de papel llegadas desde Oriente.
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