Pisuerga
Caracolea.... ¡Ay cómo caracolea! Y rompiéndose atraviesa los quince ojos negros de la cara blanca de <<María la Petra>> ¡Aire! Mayor se creían sus piedras y tantas veces por demostrar que estás vivo y hombre, lamiste su falda y saltaste por encima de su cuerpo de despechada; vestida de flores, vestida de reja y luciendo alhaja de luciérnaga que con tu beso brusco convertiste en barras… ¡y por demostrar tu fuerza, con este beso primaveral de tus aguas convertidas en riada, la aplastaste!...¡mal hombre!... convertiste en pobre al hidalgo caballero y en niña desvalida a la reina castellana. Y pasando entre sus piernas; caracolea y se junta, une, alza, salta, grita y brama... música de lamento al querer juntar todas sus venas, y reírse del simple agujero que dominado, encarcelado, violado y enjaulado, sirve para ser blanco cuando habiendo besado oro de este tesoro de campos, así habrían de ser sus aguas. Pero cuando con el prisionero se junta y junto al liberado se aúna… rebelión que retumba y parece que se tumba, se alza, realza su cuerpo y rumba al igual que cortina descolgada por el golpe... y con reagolpé de agua por toda la cortina… desafía a los hombres, al cielo y a la calma. Compás con tecla desafinada donde no ven poyos, ni melodía, ni al Dios del Sol... ni nada; y renace la espuma, aparece, desaparece su alma... y se calma. Esparciéndose y empujándose retorna el camino ya suave y se laguniza. Morera de la cristiandad nunca ha tenido mejor caballero para hablarle en sus escaleras, seduciendo a ella y baña la pequeña playa de arena prisionera entre muros de farsa, entra en la cueva de la reina donde cayó su peine de plata, balcón que un día fue diversión del de Olivares y cuya guardia; lanzase de cabeza castellana para agradar a la gran dama, y dejaron su cuerpo en tu cuerpo los mejores alférez de España. Caracolea y gira… y gira y en su cara, olas falsas, dibujos negros y aquí pillo remolino y allá poza traicionera; que quiere apresar al agua, que quiere ser prisión de hombres y abrazo eterno de vidas... ¡traicionero!.... refrescas cuerpos, sacias sed, engañas a infantes y causas risas a las piraguas… que a cada impulso de pala rasca y rasga tu negra cara... ¡mentiroso! Ensanchándose tiene este río riberas de chopos que engañan con el nombre, espolones de plata en primavera, hoguera de san Juan y alcazareño desmantelado; y tiene Riberas de título, que con cuerpo y trabajo, refrescan gargantas en soportales y gracean a Dios tras los atrios; y tiene compases que desafinan notas y tiene mozas que lloran amores en sus orillas y en la nueva curva, resuda y aúlla tu agua, golpeando contra el muro que la hace prisionera y por no poder saltarle, alzas espuma blanca que en los días de aire, emerge de tu cuerpo anarquista y el muro de esta liviandad forma tú saltas. Negros ojos ves tras la curva, siete ojos para herir y preparas tu empuje, violentas tu camino, caracoleas, bramas, rascas, gritas y yo sigo aquí desde hace dos años... entre tu cuerpo frío… que es mi tumba ahogado siempre por querer y ver tus aguas.