OOPS. Your Flash player is missing or outdated.Click here to update your player so you can see this content.

Entrada de Usuarios



Citas Célebres



"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas."

Proverbio árabe

Buscar en +cultura.com

Contraataque al marketing directo Imprimir E-mail
Escrito por Gorka Bóveda   
Lunes, 15 de Octubre de 2007 18:00

Organicemos nuestra respuesta para hacer frente al ataque a nuestra intimidad que realizan las empresas.

 

 

Estás tranquilamente leyendo una revista en tu habitación. De repente suena el móvil. Coges el teléfono y te responde la tendenciosa voz de una telefonista de verborrea fácil: “¿Es usted el titular de la línea? Le llamo para ofrecerle nuestras últimas ofertas de la compañía …” Seguramente esta situación os resulta familiar y, tristemente, cada vez más cotidiana, ¿verdad?

Hoy en día, el marketing directo se ha convertido en uno de los grandes depredadores de nuestra intimidad. Ataca tu teléfono móvil, ése cuyo número solamente das a tus personas más cercanas y de confianza. Llena de correos basura, y hace casi imposible mirar, tu dirección de correo personal, ésa que usas especialmente para escribirte con tus amigos y familiares. Y, por si fuera poco, te abordan en mitad de la calle, o esporádicamente se presentan en la puerta de tu casa, con el mismo descaro que el amigo gorrón al que siempre quisiste perder de vista. Y todo ello con un único fin: que gastemos nuestro dinero en un producto o un servicio concreto. Les da igual que realmente no lo necesitemos. Les da igual que nos resulte violento que nos aborden de esa forma y entren así, sin pedir permiso, en nuestro espacio personal. Incluso, en una gran mayoría de las veces, no les importa omitirnos ciertos datos de vital importancia que nos harían desechar la oferta que nos ofrecen de inmediato. En definitiva, nosotros les damos igual.

Nos hemos convertido en las presas de las feroces empresas. Mandan a sus cazadores, esos comerciales carentes de escrúpulos y provistos de las más diversas y variadas triquiñuelas engañosas, para que nos suscribamos a una compra mensual por catálogo, nos pasemos a su compañía telefónica, nos saquemos una nueva tarjeta de crédito… La ética no importa, el objetivo: las ventas. Y nosotros, incautos, nos familiarizamos y aceptamos estas prácticas. Incluso, a veces, un hábil comercial nos hace creer que lo hace por nuestro bien y justifican así su brutal ataque hacía nuestra intimidad.

Y la tendencia al uso de estas prácticas por parte de las empresas crece y crece, como una gran bola de nieve precipitándose vertiginosamente colina abajo. Y continuarán así. Y no cesarán hasta que nosotros hagamos algo y demos por fin una respuesta a ese avasallamiento de nuestro espacio personal. Tenemos que decir no. Un rotundo no. A cualquier cosa que nos ofrezca no. Aunque luego vayamos corriendo a la tienda a comprarlo. Tienen que ver que así no obtendrán resultados, que deben respetar lo nuestro y que no vamos a permitir ese juego. Sólo así les detendremos.

Comentarios (0)