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Los mitos del cannabis Imprimir E-mail
Escrito por X. Arrieta   
Domingo, 09 de Diciembre de 2007 10:00

Descubre los verdaderos efectos que produce esta droga, no te dejes engañar.

 

 

Seguramente, si pedimos la opinión de multitud de personas que deambulan por la calle, más de la mitad dirán que fumar cannabis tiene efectos terapéuticos, que se trata de una sustancia no adictiva, otros que fumarse un porro de vez en cuando no hace mal a nadie e incluso hace que seas más feliz en tu vida y por último algunos afirmarán, sin ruborizarse, que se trata de una sustancia totalmente inocua. Son estas frases y las falsas creencias populares las que provocan que, desgraciadamente, cada vez más jóvenes opten por consumir esta droga.

En Internet, por lo se ha podido constatar, hay más páginas a favor que en contra del consumo del cannabis, y parece existir una aceptación social cada vez mayor de esta droga. Estas páginas, en pro del uso del cannabis, son páginas populares que contienen informaciones alejadas de cualquier evidencia científica, y que se muestran favorables a su consumo. En cambio, los datos científicos a cerca de esta sustancia son preocupantes y hablan por sí mismos sin dejar lugar a la duda.

Según un reciente estudio difundido por el Ministerio de Sanidad y Consumo, el cannabis provoca efectos negativos sobre la salud, efectos que se acentúan cuando el consumo se inicia en edades tempranas. Hoy en día, los 15- 14 años es la edad media en la que un menor comienza en el consumo de esta droga. Esto es especialmente grave debido a que el cannabis produce cambios neurobiológicos durante determinados períodos del desarrollo del cerebro. En los adolescentes, este inicio temprano puede traducirse en un peor rendimiento escolar, aumento del absentismo, abandono prematuro de los estudios y una mayor conflictividad. Además, un consumo regular aumenta el riesgo de dependencia, entre un 7 y un 10% de quienes han probado el cannabis tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia.

Otro dato de interés, es que el cannabis altera la capacidad cognitiva y el rendimiento psicomotor, efectos que también producen consecuencias en la conducción de vehículos, según se ha puesto de manifiesto en diferentes estudios, que demuestran un mayor riesgo de accidentes de tráfico, con resultado de lesiones y muerte en las personas que conducen bajo los efectos del cannabis. Así, un reciente trabajo realizado en Francia, sobre un total de 10.748 conductores implicados en colisiones de tráfico mortales, y de los que se disponía de información analítica sobre la presencia de alcohol y drogas, demuestra que la presencia de cannabis triplica el riesgo de colisión. En la misma línea, otro estudio australiano pone de manifiesto que el consumo de cannabis en las 3 horas previas a un accidente de tráfico iba asociado a un riesgo casi cuatro veces mayor de ingreso hospitalario o muerte a consecuencia de la colisión.

El consumo de cannabis puede dar lugar a una serie de trastornos mentales descritos en la Clasificación Internacional de Enfermedades, entre los que destacan los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo y, por su especial gravedad, los trastornos psicóticos. En esta línea, una investigación científica reveló que la marihuana puede aumentar hasta 40% el riesgo de sufrir enfermedades psicóticas como la esquizofrenia.

 

Otra investigación llevada a cabo en el Instituto de Investigación Médica de Nueva Zelanda, el Hospital Wakefield y la Escuela de Medicina de Wellington, estudió a 339 voluntarios. Los científicos dividieron a los voluntarios en cuatro grupos, los que únicamente fumaban cannabis, los que fumaban tabaco, los que fumaban ambos y los no fumadores. Los participantes también respondieron a un cuestionario sobre sus hábitos de fumar. Posteriormente, los científicos tomaron un escáner CT de sus pulmones y llevaron a cabo pruebas de respiración para medir el daño pulmonar.

En el grupo de fumadores de marihuana se incluyó a aquéllos que habían fumado al menos un "porro" al día durante los pasados cinco años (equivalente a 1825 porros en ese periodo). Y en el grupo de fumadores de tabaco estaban quienes habían fumado 20 cigarrillos al día durante un año (equivalente a 7300 cigarrillos).

Los investigadores descubrieron que los fumadores de marihuana mostraban síntomas como silbido respiratorio, tos, presión en el pecho y producción excesiva de flemas. La marihuana también redujo el número de los pequeños conductos respiratorios encargados de transportar oxígeno y limpiar las sustancias de desecho desde y hacia los vasos sanguíneos en los pulmones. Asimismo se encontraron daños en los conductos respiratorios superiores, como los bronquios, obstruyendo el flujo de aire y forzando a los pulmones a trabajar más. Esto, dice los investigadores, contribuye al desarrollo de enfermedades como bronquitis. La extensión de este daño en los conductos superiores -afirma el estudio- está directamente relacionada el número de cigarrillos de marihuana fumados. A mayor número de cigarrillos de marihuana fumados, mayor daño en los pulmones.

Pero según los autores "el resultado más importante de este estudio es que el daño causado por un solo cigarrillo de marihuana es similar al que provocan de 2,5 a 5 cigarrillos de tabaco, uno tras otro, en términos de la obstrucción en el flujo de oxígeno".

Con respecto a los efectos terapéuticos del cannabis, un argumento que se suele usar a menudo para justificar su consumo de esta droga, hay que destacar que también el veneno de abejas o el de alacrán tiene efectos terapéuticos sobre el ser humano. Evidentemente, nadie en su sano juicio se aplicaría una dosis de veneno de alacrán por ello. Del mismo modo, que el cannabis pueda tener efectos terapéuticos (actualmente se encuentra en estudio) contra los efectos secundarios de la quimioterapia en las personas con cáncer o en gente afectada por esclerosis múltiple, no significa que su uso por cualquier persona sea bueno o positivo.

Todos estos datos deberían ser motivo suficiente para desmitificar los mitos que rodean a esta sustancia y cambiar, de una vez por todas, la tendencia existente de aceptación social sobre el consumo del cannabis.

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